Es necesario
renovarse como profesional si queremos seguir trabajando, tanto como empleado,
como a nivel de empresa o corporación.
A nivel de
empleado, ya hace años que tenemos noticias de que muchas profesiones de hoy en
día hace 15 años no existían, y que muchas de las profesiones más demandadas en
un futuro próximo aún no se han “inventado”.
Es complicado
destacar en cualquier nicho, ya que hay mucha demanda de empleo en muchos
sectores, pero hay que formarse e interesarse por seguir la corriente y
actualizarse en la medida de lo posible para formar parte del nuevo know-how
productivo, o como la llaman, la cuarta revolución industrial.
Es cierto que,
por ejemplo, donde hasta ahora se producían 3.000 unidades de X por hora de
trabajo efectivo, con trabajo automatizado se puede producir 5.000 unidades; y
los empleados que hacen tareas de producción van a reducir el número de esas
tareas al automatizarse procesos que venían haciendo de manera manual total o
parcialmente. También es una realidad que avanza continuamente, que muchas
gestiones administrativas también están automatizándose gracias a software y
aplicaciones que permiten intuir y realizar tareas midiendo datos.
A nivel de
empresa, primero estuvo la internacionalización, el salir de las fronteras a
vender lo que producimos o transformamos. Esta primera apuesta y gran paso en
una compañía no conllevaba reducción de personal en plantilla sino todo lo
contrario.
Y claro, en un
mercado global en el que el producto fabricado o transformado lo pueden
adquirir nuestros clientes desde casi cualquier lugar del mundo, escogerán
aquel o aquellos proveedores que les puedan aprovisionar el producto pertinente
con menor coste y lead time de entrega desde pasar la orden de compra,
manteniendo los estándares y certificados de calidad pertinentes. Sin
automatizar procesos es más difícil incrementar o incluso sostener la cuota de
mercado normal unos años atrás.
La apuesta por
la automatización es muy costosa para la empresa, y se realiza tras el estudio
de mercado, viendo que es viable a medio / largo plazo por la cuota de mercado
que podrá incrementar al producir más y mejorar procesos que con esto van a
reducir la merma de producto terminado. A esto se le llama competitividad.
No hay que
entender la competitividad como la excusa que pone la empresa para reducir el
número de empleados atendiendo la misma cantidad de trabajo y teniendo los mismos
o más ingresos; esto es sin duda un enfoque extremo.
Para cualquier
empresa privada el objetivo es generar ingresos, pero contando con un equipo de
personas (inversión) que van a aunar esfuerzos para conseguir el objetivo de la
empresa, ya que de esta manera seguirán ingresando nóminas todos los
integrantes de la misma.
Por el otro
lado el caso extremo son los “empresaurios”, que cuentan cada empleado y cada
inversión como un gasto en vez de un beneficio. De todo tiene que haber…
En síntesis,
cualquier tarea monótona es susceptible que sea automatizada, pero no podemos
aferrarnos al pensamiento de rabia e impotencia, no ganamos nada de esta manera
sino estresarnos y acogernos a algo pasado; al contrario, es un momento para
aprovechar, de mejora y de cambio a más y mejor, a futuro.
La siguiente
generación no lo tendrá más fácil que nosotros, esto no va a parar.
José Matías Arenas

No hay comentarios:
Publicar un comentario